Eligiendo Tu Aliado IA: Criterios Clave para Seleccionar Soluciones y Proveedores

La IA no se compra, se elige bien (o se descarta a tiempo)

Si estás valorando aplicar IA en tu empresa, tarde o temprano vas a enfrentarte a esta pregunta:

¿A quién se lo encargo?

Y aquí empieza la parte delicada.
Porque el mercado está lleno de propuestas que suenan bien, pero que, al mirar de cerca, no tienen nada que ver con lo que necesitas.

Elegir una solución o un proveedor de IA no es contratar un software más.
Tampoco es firmar con el que tiene la web más moderna.
Se trata de encontrar un aliado que entienda tu negocio, tu contexto y tus prioridades.

¿Encaja con lo que necesitas? (No con lo que suena bien)

El primer criterio es tan básico como poco respetado:
¿La solución está pensada para el tipo de problema que quieres resolver?

Parece evidente, pero muchas empresas acaban contratando herramientas que no están diseñadas para su caso. O, peor aún, intentan adaptar su problema a lo que la herramienta ya hace.

Preguntas que deberías hacerte:

  • ¿Está pensada para procesos como el mío?
  • ¿Resuelve tareas parecidas en empresas de tamaño similar al mío?
  • ¿Puede adaptarse a cómo trabajo yo, o tengo que cambiar mis procesos para usarla?

Una buena solución de IA se adapta al negocio, no al revés.
Si tienes que forzar demasiado, probablemente no encaje.

¿Cómo trata los datos? (y a quién pertenecen)

La IA se alimenta de datos. Así que es lógico que este sea un punto clave.

Antes de firmar con nadie, tienes que entender:

  • Qué datos necesita la solución para funcionar
  • Dónde se almacenan
  • Quién tiene acceso
  • Qué pasa con esos datos después de usarlos

Preguntas clave:

  • ¿Se almacenan mis datos en servidores propios o de terceros?
  • ¿Puedo borrar mis datos cuando quiera?
  • ¿Se utilizan mis datos para entrenar modelos de otros clientes?
  • ¿Hay acuerdos de confidencialidad firmados y claros?

No se trata solo de seguridad legal.
Se trata de proteger tu operación, tu know-how y la confianza de tus clientes.

¿Se integra con lo que ya tienes?

Una solución que funciona bien en laboratorio, pero que no encaja con tus sistemas actuales, es como tener un coche de carreras en una ciudad sin carreteras.

La IA no puede vivir en una isla.
Tiene que integrarse con tus herramientas, tus flujos de trabajo y tus personas.

Asegúrate de preguntar:

  • ¿Se conecta fácilmente con mi ERP, CRM, gestor documental o correo?
  • ¿Requiere cambiar mis flujos de trabajo actuales?
  • ¿Qué nivel de soporte ofrece el proveedor en la integración?
  • ¿Qué pasa si algo deja de funcionar?

Aquí no buscas una herramienta mágica.
Buscas una parte más de tu sistema operativo empresarial.

¿Es escalable? ¿O solo funciona en modo demo?

Hay soluciones que funcionan muy bien… hasta que intentas aplicarlas a toda la empresa.
Entonces aparecen los cuellos de botella, las limitaciones técnicas o los sobrecostes ocultos.

Es fundamental saber si lo que estás validando hoy, podrás mantenerlo mañana.

Preguntas clave:

  • ¿Cuántos usuarios pueden usar la solución?
  • ¿Cuál es el coste por volumen o por uso?
  • ¿Qué pasa si quiero ampliar la funcionalidad en unos meses?
  • ¿Tiene experiencia el proveedor en desplegar esto a gran escala?

La IA tiene que escalar contigo, no convertirse en una trampa que luego hay que rehacer.

¿Es transparente? ¿Puedes confiar en cómo toma decisiones?

No necesitas entender el código de la IA.
Pero sí tienes derecho a entender cómo decide.

Esto es especialmente importante cuando hablamos de IA que hace cosas como:

  • Seleccionar candidatos
  • Clasificar clientes
  • Rechazar solicitudes
  • Proponer acciones comerciales

Preguntas que puedes hacer sin ser técnico:

  • ¿Se puede auditar el proceso de toma de decisiones?
  • ¿Qué margen de error tiene?
  • ¿Quién puede intervenir si la IA se equivoca?
  • ¿Qué pasa si el contexto cambia?

Una buena solución de IA explica lo que hace y permite corregirlo si hace falta.
Si la respuesta es “es que el sistema lo decidió así”, mal vamos.

¿Está claro cuánto cuesta y qué incluye?

Algunas propuestas de IA parecen baratas… hasta que llegan las facturas por formación, mantenimiento, actualizaciones o consumo de datos.

Evita sorpresas. Exige claridad.

Asegúrate de entender:

  • ¿Hay costes por usuario, por uso o por módulo?
  • ¿Qué incluye el precio inicial (soporte, actualizaciones, formación)?
  • ¿Cuáles son los costes recurrentes?
  • ¿Hay penalizaciones por cancelar?

La IA tiene que darte eficiencia, no abrirte otro agujero de gasto.

¿Quién está detrás? ¿Tiene experiencia en tu sector?

Aquí es donde muchas decisiones se salvan o se hunden.

Porque al final, no estás contratando una herramienta.
Estás confiando en un equipo que va a entrar en tus procesos.

Y ese equipo tiene que entender tu lenguaje, tu cultura y tu ritmo.

Pistas de que estás en buenas manos:

  • Han trabajado con empresas de tamaño y sector parecido
  • Tienen casos de uso demostrables (no promesas)
  • Hablan de negocio, no solo de tecnología
  • Entienden tus prioridades
  • No prometen resultados milagrosos, sino mejoras concretas

Una IA que funciona empieza por un equipo que escucha.

Elegir bien es parte de hacerlo bien

Aplicar IA no empieza con un contrato.
Empieza con una evaluación sensata de si tiene sentido.
Y si lo tiene, el siguiente paso es elegir a alguien que te ayude a hacerlo con los pies en la tierra.

Porque aquí no hay espacio para soluciones enlatadas.
Cada empresa es un mundo.
Y cada proceso necesita su propia lógica.

No busques “el mejor proveedor de IA”.
Busca el que entienda tu problema, respete tu forma de trabajar, y sepa construir contigo una solución útil.

¿Estás valorando aplicar IA, pero no sabes por dónde empezar (ni a quién preguntar)?

En Nostromia no te vendemos herramientas.

Te ayudamos a decidir si merece la pena aplicarlas en tu caso.

Y si no es el momento, te lo decimos igual.

> Escríbenos.
30 minutos. Sin compromiso. Con criterio.